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Cómo elegir un tarotista online de confianza

Por Fernando González · Conejo de Luna · Actualizado el 25 de agosto de 2026

Buscas una lectura de tarot, abres internet y aparecen cientos de perfiles. Todos prometen lo mismo. Algunos tienen miles de seguidores. Y entonces llega la pregunta incómoda: ¿cómo sé que esta persona sabe lo que hace y es de fiar?

Es una pregunta legítima y me la han hecho de frente. Así que voy a responderla con honestidad, aunque parte de lo que diga juegue en contra de mi propio gremio. Esta guía sirve para evaluar a cualquier tarotista —incluido yo—.

La regla que resume todo

Si te llevas una sola idea de este artículo, que sea esta:

"Un tarotista serio te da claridad. Quien no lo es, te vende miedo — y después te vende la cura."

Ese es el mecanismo completo del negocio del miedo. Primero te crean un problema que no tenías —una maldición, un mal de ojo, una energía oscura, un trabajo que alguien te hizo— y cuando ya estás asustada, aparece la solución: un pago adicional, casi siempre urgente.

Si detectas ese patrón, ya no necesitas saber nada más de tarot. Cierra la conversación y no pagues.

8 señales de alarma

Cualquiera de estas, por sí sola, es motivo suficiente para irte:

  1. Te dice que tienes brujería o mal de ojo… y acto seguido te cobra aparte para quitártelo. Fíjate en el orden completo: el problema no es que el tema aparezca en una lectura, es la factura extra que llega justo detrás.
  2. La lectura es gratis, pero "quitarte eso" cuesta. El anzuelo clásico: la consulta no cobra nada, el miedo sí.
  3. Garantiza resultados o te da una fecha exacta de calendario. "Te llama el jueves", "el 14 vuelve". Las cartas marcan ritmos —si algo se mueve rápido o lento—, pero nadie puede garantizarte un día del calendario.
  4. Ofrece amarres, endulzamientos o trabajos para regresar a la pareja. No funcionan, y se le venden justamente a quien está en su peor momento.
  5. Te presiona con urgencia. "Si no lo haces hoy será peor", "quedan dos cupos". La prisa es una herramienta de venta, no espiritual.
  6. No da la cara. Sin nombre real, sin rostro, sin ciudad, sin manera de saber quién es. Si no hay identidad, no hay a quién reclamarle.
  7. Pide pagos no rastreables. Criptomonedas, recargas de celular, tarjetas de regalo. Ese dinero no se recupera nunca.
  8. Te escribió primero, sin que lo buscaras. Los mensajes directos del tipo "vi tu perfil y percibí algo en tu energía" son cacería, no intuición.

7 señales de que sí es serio

  1. Te dice claramente lo que NO hace. Un profesional pone límites: no te garantiza hechos ni fechas de calendario, no adivina lo que otra persona piensa, no hace amarres.
  2. El precio está publicado y es uno solo. Sin sorpresas, sin "extras" que aparecen a mitad de la sesión.
  3. Tiene identidad verificable. Nombre, rostro, ciudad, una web propia, redes con historia.
  4. Te deja preguntar antes de pagar. Y responde sin molestarse.
  5. No usa el miedo como herramienta. Incluso cuando salen cartas difíciles, te las explica en términos de decisiones, no de castigo.
  6. Reconoce los límites del tarot. Si tu tema es clínico —depresión, ansiedad severa, violencia— te dice que necesitas ayuda profesional, no más cartas.
  7. Acepta métodos de pago rastreables. PayPal, tarjeta, transferencia bancaria a un nombre verificable.

Las 5 preguntas que debes hacer antes de pagar

Escríbelas tal cual por mensaje. La forma en que te respondan te dirá casi todo:

Un profesional responde las cinco sin incomodarse. Quien evade, se ofende o cambia de tema ya te dio la respuesta. Especialmente la cuarta: si después de la lectura aparece un producto adicional para "resolver" lo que salió en las cartas, estás frente al esquema clásico.

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¿Y si en la lectura aparece el tema de la brujería?

Es una pregunta que llega más seguido de lo que la gente cree, y quiero responderla de frente — porque es un terreno donde se abusa muchísimo y sería muy cómodo esconderme detrás de un "eso no existe".

Sí, es un tema que la energía de las cartas puede mostrar. Cuando alguien me lo pregunta directamente, lo leo y le respondo con honestidad, sin adornos y sin dramatismo. Callarlo me parecería menos honesto que decirlo.

Pero fíjate bien dónde está la diferencia con quien se aprovecha:

El negocio del miedo no vive de decirte que hay algo. Vive de cobrarte por quitártelo. Si alguien te menciona una brujería y en la misma frase aparece un pago adicional, ya sabes de qué lado está.

Y hay algo más que forma parte de esto, aunque no suela nombrarse: lo que pasa en una lectura se queda en la lectura. No cuento casos, no pongo ejemplos de consultas reales y no uso lo que alguien me confía como material de publicidad. Si algún día te sientas conmigo, esa conversación es tuya y de nadie más.

¿Cuánto debería costar?

Los precios varían por país, pero hay rangos razonables. Estos son los de Conejo de Luna, para que tengas una referencia concreta:

ServicioPrecioDónde
Lectura por videollamada$70.000 COPColombia
Lectura por videollamada25 USDResto del mundo
Lectura presencial$90.000 COPBogotá

Desconfía de los dos extremos. Lo completamente gratis suele ser el anzuelo para venderte algo caro después. Y los precios de cientos de dólares rara vez se justifican: una lectura es una conversación de una persona con experiencia, no una operación.

¿Es seguro pagar por internet?

Sí, si usas un medio que deje rastro y permita reclamar. PayPal, tarjeta o transferencia bancaria a un nombre verificable son opciones sensatas: si algo sale mal, existe a quién acudir.

Lo que nunca deberías aceptar es pagar con criptomonedas, recargas de celular o tarjetas de regalo. No es casualidad que sean los métodos favoritos de quienes se aprovechan: son irreversibles y anónimos. Si alguien insiste en cobrarte así, esa insistencia es la señal de alarma.

Si escribes desde fuera de Colombia, en esta página explico cómo agendar desde tu país: horarios equivalentes, precio y forma de pago.

El tema de los amarres, sin rodeos

Los amarres, endulzamientos y trabajos para "regresar a la pareja" no funcionan. No hay una versión suave de esta respuesta.

Y hay algo peor que su ineficacia: se le venden a personas que acaban de terminar una relación, que no están durmiendo, que harían cualquier cosa por que el dolor pare. Es cobrarle a alguien por su momento más vulnerable.

Si un tarotista te ofrece un amarre, ya sabes qué clase de negocio tiene. Lo que sí puede hacer una lectura honesta es ayudarte a entender qué pasó, qué papel jugaste tú y qué necesitas para avanzar. Eso no devuelve a nadie, pero a ti sí te devuelve.

Y entonces, ¿por qué confiarías en mí?

Por coherencia, no por promesas. Todo lo que acabas de leer aplica también aquí: mi nombre es Fernando González, doy la cara, mi precio está publicado en esta misma página, y te digo de entrada lo que no hago —no te garantizo hechos ni fechas de calendario, no hago amarres y no te cobro aparte por ninguna limpia—.

Lo que hago es tarot terapéutico: usar las cartas como un espejo para que salgas de la sesión con la cabeza más ordenada y un paso claro por dar. Si quieres ver cómo pienso antes de escribirme, lee qué dice la psicología sobre el tarot o qué preguntas conviene hacer en el amor.

Y si después de leer todo esto decides consultar con otra persona, me parece perfecto. Prefiero que vayas a alguien honesto —sea quien sea— a que caigas con quien te venda miedo.

¿Lista para una lectura sin humo?

Tarot terapéutico con Fernando · Videollamada por Google Meet: $70.000 COP en Colombia, 25 USD internacional · Presencial en Bogotá $90.000 COP · En español, para cualquier país. Sin amarres, sin promesas de fechas, sin sorpresas en el precio.

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Este artículo tiene fines de orientación y autoconocimiento. El tarot terapéutico no garantiza hechos futuros ni fechas de calendario, no adivina lo que otra persona siente ni sustituye la atención psicológica o médica profesional. Sin amarres ni promesas: solo claridad honesta.