No sé si quedarme en Estados Unidos o devolverme a Colombia
Es la pregunta que muchos cargan durante años y casi nunca dicen en voz alta. Porque decirla parece una traición: a la familia que se quedó, a la que está aquí, o al que uno era cuando se subió al avión.
Por qué no se resuelve con una lista de pros y contras
Seguramente ya la hiciste. En una servilleta, en el celular, a las dos de la mañana. Y seguramente te quedó empatada, o te ganó un lado y aun así no te sentiste tranquilo.
Eso pasa porque la decisión no es de números. El sueldo se compara, la seguridad se compara, el clima se compara. Lo que no se compara es lo que sientes el domingo por la tarde, ni la culpa de no estar cuando tu mamá se enfermó, ni el miedo de volver y descubrir que el lugar al que querías regresar ya no existe.
La lista no falla por mala. Falla porque está midiendo lo que se puede medir, y tu duda está en lo otro.
Lo que una lectura sí puede hacer aquí
No te va a decir qué hacer. Ningún tarotista honesto te va a decir qué hacer con tu vida, y si alguien lo hace, desconfía.
Lo que sí hace una lectura es poner sobre la mesa lo que tú ya sabes pero no has querido mirar de frente. Muchas veces la persona llega con la pregunta «¿me quedo o me voy?» y a los veinte minutos descubrimos que la pregunta real era otra: si se atreve a admitir que se quiere devolver, o si el problema no es el país sino la relación, o el trabajo, o el duelo que dejó sin hacer.
Las cartas no deciden. Ordenan. Y cuando algo está ordenado, decidir duele menos.
Lo que NO hago, para que no pierdas tu tiempo ni tu plata
- No predigo trámites migratorios. Si te van a aprobar una visa, una residencia o un permiso no está en las cartas: está en una oficina. Quien te diga lo contrario te está viendo la cara.
- No doy fechas. Ni de viajes, ni de papeles, ni de reencuentros.
- No hago hechizos, amarres ni trabajos para «abrir caminos» ni para que te salgan los papeles. Ni te remito a nadie que los haga.
- No te voy a decir que te quedes ni que te vayas. Esa firma es tuya.
Las preguntas que sí sirven en esta lectura
Si vienes con esta duda, estas son las que de verdad mueven algo:
- ¿Qué estoy evitando mirar de la opción de volver?
- ¿Qué estoy evitando mirar de la opción de quedarme?
- ¿Qué parte de esto es mi decisión y qué parte es lo que esperan de mí?
- ¿Qué cambiaría en mí si me devuelvo? ¿Y si me quedo diez años más?
- ¿A qué le tengo más miedo: a equivocarme o a que me juzguen?
Y una que aparece casi siempre, aunque nadie la trae escrita: ¿de verdad quiero volver, o lo que quiero es volver a cuando me fui? No son lo mismo, y confundirlas ha hecho que mucha gente compre un tiquete equivocado.
Si llevas años fuera y sientes que ya no eres de ninguna parte
Eso tiene nombre y le pasa a casi todo el que se va. Uno deja de ser del todo de allá sin llegar a ser del todo de acá. Y no es una falla tuya: es lo que ocurre cuando una vida se parte en dos geografías.
En la lectura eso no se «arregla». Pero sí se puede mirar sin que duela tanto, y muchas veces esa sola conversación baja la presión de tener que decidir ya.
Cómo es la sesión
- Por videollamada en Google Meet, en español, entre 45 y 60 minutos.
- Empezamos con una tirada desde tu nombre completo y tu fecha de nacimiento — pasado, presente y futuro — y después preguntas todo lo que quieras, sin límite.
- 40 dólares desde fuera de Colombia. Si eres colombiano y tienes cuenta allá, puedes pagar en pesos y te sale más cómodo.
- Atiendo todos los días de 10:00 a.m. a 8:00 p.m. hora de Colombia, fines de semana incluidos, para que no tengas que pedir permiso en el trabajo.
¿Hablamos de eso?
Escríbeme por WhatsApp y cuéntame desde dónde me escribes. Coordinamos una hora que te sirva, aunque sea de noche o un domingo. Sin compromiso.
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